| Halel: Rosh Jodesh Tevet apartado Cuatro |
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"Ni los muertos pueden alabar al Creador, ni los que descienden al silencio, pero vamos a bendecir al Creador de este tiempo y para siempre (Salmo 115:18)."
Dios había advertido a los habitantes de Jerusalén, a través de Jeremías, los babilonios que iba a venir, y que saldría victorioso. Dios instruyó a arrepentirse y salir de la ciudad y la entrega de los babilonios. La gente se negó a escuchar a Jeremías. Que prefería la muerte a la rendición. Este párrafo de la Hallel es una celebración del potencial de la vida, "los muertos no pueden alabar al Creador." Los habitantes de Jerusalén estaban tan devastado por todo lo que pasó desde los babilonios llegó al poder, que perdieron su conexión con la vida. Dejaron de ver que vivo, que tendrían la oportunidad de reconstruir. Dejaron de creer que vivo, que aún podrían vivir una vida de bendición. Una vez que se desconecta de la posibilidad de la vida, sino desconectada de Dios como el Creador del cielo y la tierra. En Hanukkah, nuestras almas vibran con el potencial de la vida, y de propósito. En Jánuca nos conectamos a la vida en su origen, Dios. En Janucá se canta en este párrafo como una celebración de la vida, el potencial, y la bendición, por lo que nunca dejamos de pie como los que la gente lo hizo hace mucho tiempo en Jerusalén. |