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Hagadá-Nirtzah-Nuestras manos están llenas |
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Rabí Baruj Leipniker hermana-en-ley, dijo la siguiente parábola: "Un ganadero estaba acostumbrado a vender la carne de su ganado a un carnicero y poner las pieles en su buhardilla, que se utilizaba como almacén. Una vez que se convirtió en
poco el dinero que necesita para comprar ganado. Se había olvidado de su tienda de pieles y se maravilló que el dinero en efectivo a su disposición, era tan pequeña sea la cantidad. Entonces se acordó de las pieles que había escondido, y, al deshacerse de ellos, aseguró que el dinero que necesitaba. Lo mismo sucede con muchas personas. Con su última hora de la vida está a la mano, piensan: "¿Qué Mitzvot puedo llevar conmigo?" Más tarde, sin embargo, recordar varios hechos generosos y piadosos que han realizado. Así se ganó la confianza de que no entrará en el Mundo del Futuro con las manos vacías (Ohel Baruch). |